lunes, 22 de junio de 2015

Lo que nos dejó la 1ª fase de la Copa América. Y lo que nos deparará.

Chile ante su gran reválida.
Anoche tocó a su fin una fase de grupos de la Copa América bonita, realmente igualada y con más sorpresas de las que cabía esperar. Quizá la única 'decepción' fue la caída de Venezuela así como de Ecuador, de cuya participación se esperaba más toda vez que se ha convertido en habitual en los Mundiales con el cambio de siglo. 

El Grupo A cumplió el guión esperado respecto a su gran favorito. Chile no decepcionó, logrando 7 de los 9 puntos en juego, costándole de inicio superar a Ecuador (aunque acabaron lográndolo bien), igualando en un encuentro loco ante México en lo que supone una advertencia, para finalizar goleando a Bolivia en una victoria tan balsámica como necesaria para acabar de despegar. ¿Se les puede considerar los grandes favoritos? Por lo pronto, son los que están más en forma, y jugar en casa supone un gran aliciente para romper esa maldición histórica que dice que jamás han ganado nada. Alexis Sánchez, Arturo Vidal, el Mago Valdivia, Charles Aránguiz, Claudio Bravo, Gary Medel... son argumentos de peso para pensar que pueden lograrlo.

El segundo puesto fue sorprendentemente para Bolivia, que pese a encajar una manita el último día ya estaba clasificada y deja una grata impresión hasta el momento. Repartieron puntos ante México para desnudar posteriormente las carencias de Ecuador en un primer tiempo glorioso. Ello les ha valido el pase a los Chumacero, Marcelo Moreno, Raldes y compañía, un grupo ilusionado que no tiene presión ni nada que perder, pero sí la frescura y mentalidad para seguir dando sustos. 

En el Grupo B se ubica la otra selección capaz de sumar 7 unidades, una Argentina que domina pero no acaba de explotar ya que les cuesta una barbaridad matar los partidos. Todo ello pese al enorme potencial ofensivo del que gozan (así como infinidad de recursos en el banquillo). Se adelantaron 2-0 ante Paraguay pero los guaranís les igualaron en un gran final; aprendieron de ello, derrotando por la mínima tanto a Uruguay como a Jamaica, sin encajar más goles, si bien ante los caribeños se esperaba que por fin llegasen más gritos de gol. 

Segunda e igualmente invicta ha sido Paraguay, que con Ramón Díaz en el banco ha mostrado una evidente recuperación respecto a las eliminatorias para Brasil 2014. Vuelven a ser un grupo rocoso, competitivo, capaz de embarrarle el partido a su rival y de aprovechar con inteligencia sus llegadas. Por lo pronto ni la actual subcampeona mundial ni los vigentes campeones continentales han podido con ellos, un trago amargo para todo el que lo encuentre de ahora en adelante.

Tercera ha sido una Uruguay que ha bajado el tono respecto a sus gloriosos 2010-2011, lógico ante el cambio generacional. Pero ojo, siguen siendo altamente competitivos, pudiendo comerse a cualquiera los Cavani, Giménez o Arévalo Ríos, columna vertebral de un conjunto que quiere seguir dando guerra pese a su perfil más bajo respecto a otras ocasiones.

Finalmente el Grupo C ha sido el más igualado hasta el final, contando todos con posibilidades de avanzar no solo en base a su calidad, si no también dado el estado inestable de sus adversarios. Perú y Colombia firmaron un empate sin goles con la esperanza de que a ambos les sirviera, como finalmente acabó sucediendo. Los Incas frenaron con oficio a una selección cafetera más necesitada, ya que su escaso bagaje goleador podía eliminarles en función de lo que ocurriera en el choque entre brasileños y venezolanos. Luego, la verdeamarelha ganó 2-1 (Thiago Silva y Roberto Firmino), aguando el proyecto vinotinto, que semifinalista en la anterior edición, ha desaprovechado una buena oportunidad de reafirmarse en su crecimiento. Igualmente, los tres clasificados dejan muchas dudas, si bien todos ellos tienen potencial para llegar lejos, siendo incluso muy probable que más de uno acceda a semifinales.

Los cuartos de final serán los siguientes (los horarios son locales de Chile):



Todos los duelos tienen grandes alicientes. Por un lado, el local con el camino abierto para regresar a una final continental tras casi tres décadas, siendo su asignatura pendiente lograr por fin un título. Su espectacular generación augura que puede ser el momento, aunque enfrente estará una Uruguay batida en mil batallas, que llega silenciosa pero es capaz de romper los pronósticos como tantas veces ha hecho. No por nada son los vigentes campeones, apearon el año pasado del Mundial a Italia e Inglaterra y jugaron semifinales en Sudáfrica 2010. Quizá el peor enemigo que podía tener La Roja (la auténtica). El que pase se batirá en semifinales con el vencedor del Bolivia-Perú, una excelente oportunidad para ambos de completar un buen torneo, y quien sabe si de plantarse en la final. Los peruanos se han mostrado como un bloque más conservador de lo habitual, muy difícil de batir y seguros atrás, aunque arriba, que es donde poseen mayor potencial, aún no lo explotaron. 40 años después de su último título (y presencia en una final) ya les toca reverdecer laureles. Les hará oposición La Verde boliviana, un conjunto alegre y sin presión que no supera esta ronda desde 1997, cuando fueron subcampeones ante Brasil.

Teóricamente el duelo de mayor tronío será el que choque a Colombia con Argentina. Los cafeteros están dejando una impresión más pobre de la esperada, con muchos fogonazos, demostrando que son capaces de lo mejor pero también mostrando bastante indefinición en su juego. Pueden ser campeones perfectamente, pero su torneo indica lo contrario. Eso sí, hasta ahora su único triunfo llegó ante Brasil, un serio aviso para Argentina, en la que aún se espera lo mejor de su amplia gama de atacantes. Messi está jugando a un nivel correcto, pero no al superlativo que ha mostrado recientemente con su club. Agüero tampoco está en su mejor forma, viniendo Di María de un año irregular. Pero bien asociados, los tres pueden destrozar a cualquiera, con el excelente comodín que representa un Tévez que inexplicablemente ha jugado muy poco. El vencedor esperará lo que suceda con el Brasil-Paraguay, toda vez que los hombres de Dunga carecerán de su mejor arma, estando por ver cómo responden ante el (de nuevo) exigente combinado guaraní de Ramón Díaz.

Lo bueno es que desde el miércoles gozaremos de unas eliminatorias apasionantes en busca del cetro sudamericano. Lo único malo es la espera, pero dado el cartel merecerá la pena.

sábado, 6 de junio de 2015

Fiyi busca la gesta

195º en el Ranking FIFA, sin participación alguna en la historia de las Copas del Mundo ni ninguna participación destacada en los torneos de su confederación más allá de algún tercer puesto en la Copa de Oceanía. La base de su combinado nacional reside en la propia república de Fiyi, con apenas algún jugador en algún equipo de Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea o Vanuatu. Sí, el fútbol así de humilde existe, puede ser maravilloso no solo por la inigualable calidad de vida oceánica, si no también por gestas como la de Tahití disputando la última Copa Confederaciones o el gran Mundial que realizó Nueva Zelanda en 2010.

Para una selección así, haberse clasificado para el Mundial sub20 supone ya un gran logro. Chocar ante muchos de los futuros cracks que dominarán el fútbol es una oportunidad para aprender, para crecer, una experiencia tan inolvidable como emocionante. Su debut conllevó una lógica derrota por goleada ante Alemania, a la que consiguieron anotar un gol (8-1). Ante Honduras cabía esperar otra caída, no tan dura pero sí irrebatible dada la diferencia de nivel entre sus jugadores, sus ligas y el currículum de ambas confederaciones. Por ello lo sucedido en Christchurch (Nueva Zelanda) no deja de ser llamativo, además de obviamente histórico: Honduras 0 Fiyi 3.


El triunfo supone la primera victoria de Fiyi en cualquier competición FIFA independientemente de la categoría. Grandioso mérito de Frank Farina y los suyos, sobre todo del guardameta Nairube, uno de los principales bastiones del éxito, que manifestó a FIFA.com sentirse "tremendamente orgullosos. Ha sido un sueño hecho realidad". 

El sueño puede continuar en caso de no perder ante Uzbekistán en el último encuentro de la fase de grupos para así optar a ser segundo (si pincha Honduras ante Alemania) o uno de los mejores terceros, lo que les abriría las puertas de los octavos de final. Una gesta sin parangón, una ilusión por la que seguramente Fiyi pasará las próximas horas pegada a la televisión en busca de un paso decisivo para la historia de su fútbol. 

lunes, 1 de junio de 2015

Épica desigual

La mayoría de los campeonatos internacionales más importantes (a excepción de los de Argentina y Brasil) están tocando a su fin o acaban de hacerlo estos días tanto en Europa como en Latinoamérica. Las clasificaciones para la Copa del Mundo 2018, para la Eurocopa 2016 o el inicio de la Copa América 2015 están a la vuelta de la esquina, por lo que el mes de mayo se ha caracterizado por multiplicar los campeones por doquier, ya fuera de ligas o copas. De lo muchísimo acaecido durante un divertido e intenso fin de semana nos quedamos con dos momentos, uno a cada lado del charco.

Ayer en el Estadio Nacional de Jamor (en las inmediaciones de Lisboa) se decidía la Taça de Portugal entre dos clubes destinados a cerrar con una alegría su buena temporada. De un lado estaba el Sporting lisboeta de Marco Silva, bajo cuyo mando finalizaron terceros en liga y disputaron una muy buena Champions, competición en la que si superan la previa volverán a disfrutar la próxima campaña. Frente a ellos el Sporting de Braga, un clásico contemporáneo entre la nobleza lusa al que se le resistía el torneo desde 1966. Entrenados por Sergio Conceiçao, tanto él como Marco Silva buscaban su primer título importante en sus incipientes carreras.

El duelo comenzó muy de cara para los Bracarenses, puesto que Cédric cometió un penalti que le costó la expulsión y supuso el 1-0 (Éder). Pocos minutos más tarde, Rafa Silva lograba el segundo tanto para los de Braga, dejando muy cuesta arriba la final para los capitalinos. A contracorriente desde entonces, a los Leões no les quedaba otra que volcarse, ya sin nada que perder. De hecho no bajar los brazos pese al transcurso del tiempo les dio su recompensa cuando en el minuto 84 Slimani aprovechó un desbarajuste en la zaga rival para recudir distancias. Ya en el descuento, Fredy Montero igualaba al castigar un terrible error de la zaga rival. Así se fueron a la prórroga, donde Rui Patricio sufrió calambres pero aguantó el tipo para salvar a los suyos y llegar a los penaltis. Ahí, el cancerbero acalambrado de los lisboetas fue el gran artífice del triunfo del Sporting Clube Portugal, que conquista su 16ª Taça de Portugal, primer trofeo de la entidad desde 2007.


Horas más tarde, en México, se disputaría el segundo partido de la final nacional. Todo parecía bastante definido tras el contundente 5-0 que encajó Santos Laguna a Querétaro. Pero la vuelta tuvo mucho sabor. Heridos en su orgullo, los hombres de Vucetich salieron a por todas en busca del imposible. Así, un penalti transformado por Osuna abría la lata pronto, a los 10 de juego. Diez minutos más tarde Corona cabeceaba un tiro de esquina para dar alas a los suyos, que empezaron a creérselo de verdad cuando un jugadón de Sepúlveda significó el 3-0 pocos minutos antes del descanso. 

Cinco goles eran demasiados para un equipo dañado, pero dos goles en medio tiempo, en casa, con el orgullo restablecido ante un rival lleno de dudas, era posible. Más aún cuando bajo la manga hay un as como Ronaldinho, que entró a la hora de juego para llevar en volandas a los suyos. Anímicamente lo logró, e incluso convirtió un tanto anulado con polémica.



Querétaro siguió apretando, pero parece que ni la fortuna estuvo de su lado ni la épica, agotada en el primer tiempo (y también en Jamor) se agotó en el peor momento. Los Gallos Blancos tendrán que esperar otra oportunidad para ganar su primer título. En cambio, Santos festejó su 5ª corona, aliviados y felices pese a la goleada encajada.