domingo, 30 de agosto de 2015

Más raro que el West Ham

Lanzini festeja el primer gol del partido.
Comprender a los clubes medios de la Premier League es harto complicado. ¿Tienen objetivos deportivos más allá de intentar pelear por un G4 prácticamente inaccesible? ¿Cuál es el proyecto real de estos clubes? ¿Tiene sentido que tras pasar por segunda entren en Europa para dejarse eliminar en las primeras rondas en agosto ante clubes del Este continental con mucha menos calidad y presupuesto? Este mal endémico ya se ha cobrado dos víctimas ilustres en lo poco que llevamos de curso: Southampton y West Ham han sido apeados de Europa League por Midtjylland y Astra Ploiesti, que no eran precisamente Bayern y PSG. Para mayor vergüenza sirva un dato: el valor de mercado de los Saints (£127m) es mayor que el de toda la liga danesa de primera y segunda división juntos (£125m).

Si usted conoce la respuesta, por favor, ilustre este sinsentido.

Pero estábamos con los Hammers. Estos disputaron tres eliminatorias previas en Europa League, la primera ante el Lusitanos andorrano, luego ante un Birkirkara maltés al que apearon en los penaltis (!) y finalmente el mencionado Astra Ploiesti rumano, con el que empataron a dos en casa para acabar perdiendo por 2-1 fuera. ¿Ha bajado dramáticamente la calidad del conjunto inglés desde el final de la pasada temporada hasta el comienzo de la actual? Observando los movimientos de su plantilla, no. Aparte de lo muy sobrevalorada que está la competición inglesa, para lo que no hace falta más que ver los resultados de sus clubes estos años en Europa, se palpa una notable falta de motivación. El ombligismo inglés les lleva a valorar lo suyo como lo mejor, cuando es evidente que ni juegan mejor que nadie ni ganan más que nadie. De hecho muchos de los clubes de Premier juegan horrorosamente, y al enfrentarse a entidades de otros países con mucho menor presupuesto quedan en ridículo. Para presumir de ser mejores hace falta algo más que dinero.

Para rizar más el rizo, el del West Ham es un caso extraño. Tras cuatro jornadas ligueras han ganado dos partidos y han perdido otros dos. Sorpresas: perdieron ambos en casa contra rivales teóricamente batibles, venciendo los dos a domicilio contra Arsenal y Liverpool. El último, ayer por 0-3 imponiéndose a los 'reds' tras más de medio siglo sin hacerlo en Anfield. Así pues, si fueras hincha Hammer, ¿estarías feliz por las fabulosas victorias ante los grandes o cabreado con un grupo que solo reacciona ante retos esporádicos? Equipos mucho peores que el West Ham han sido campeones de competiciones europeas, pero si ellos no quieren jamás revivirán una gloria que les va quedando cada vez más lejos, sobre todo al ser ellos mismos los que se niegan a pelear por ella.

A mí, por lo pronto, me parecen una rareza.


jueves, 27 de agosto de 2015

FC Astana: proyecto sólido, épica y una pizca de suerte

Los felices protagonistas de la última gesta en el fútbol europeo.
En la vida la suerte es un factor que puede resultar fundamental para el devenir de los acontecimientos. A veces hace falta una pizca necesaria para conseguir algo, si bien soy de los que piensa que ni todo se puede reducir a ello ni es justo. La suerte, muchas veces, se busca. Y para encontrarla hace falta hacer previamente las cosas bien, como en el caso del FC Astana. El club kazajo sustentado por el gobierno local (como casi todos en su país) y englobado en el programa Astana Presidential Sports Club, comenzó su andadura europea camino de la Champions 2015/16 a mediados del pasado mes de julio, cuando perdió por la mínima ante el Maribor en el choque de ida. Los eslovenos, más experimentados y teóricamente mejor equipo, habían disputado la fase de grupos de la máxima competición continental el curso anterior, con hitos tan importantes como empatar ante Chelsea, Schalke 04 y Sporting de Portugal. Eran un rival duro, pero los kazajos remontaron en una difícil y emocionante vuelta.

La siguiente eliminatoria fue más complicada aún pese al empate sin goles en casa del HJK Helsinki en la primera manga. Ello auguraba más posibilidades para la resolución en la capital del país (políticamente europeo, geográficamente asiático en un amplio porcentaje), pero el envite exigió un plus de épica. Los finlandeses llegaron a ir ganando 0-2, pero en un tremendo arranque de segundo tiempo el Astana dio la vuelta al partido. Una roja en el bando local amenazó con arruinar la gesta, quedándose helado su moderno estadio Astana Arena al lograr el empate a tres los visitantes en la recta final. Sin embargo un gol de Postnikov en el 90+3 les dio el pase en medio de un ambiente orgásmico.

Para el siguiente paso necesitaban un poco de suerte. El último escollo antes de la fase de grupos era un sorteo que podía haber unido su destino a una eliminatoria con clubes como Basilea, Malmö o Celtic. Pero esta vez la fortuna hizo una aparición ligeramente envenenada. El APOEL sería su adversario, un rival asequible, sí, pero también una escuadra que hace apenas 3 años disputó los cuartos de final de la Champions. Esta vez la ida se jugó en casa, venciendo por 1-0, renta corta pero quizá suficiente. El encuentro de vuelta fue tenso, con un Astana valiente que hizo méritos para adelantarse en el marcador pero que también sufría las embestidas de su enemigo. A la hora de juego Štilić anotaba un golazo de falta para igualar el cruce. Hubo miedo a perder una oportunidad irrepetible, pero también hubo orgullo y reacción. Así, ambos equipos tuvieron ocasiones para sentenciar la eliminatoria, hasta que en el tramo decisivo el serbio Maksimović (uno de los jugadores jóvenes más prometedores del panorama internacional), empató el partido y dio el histórico pase al Astana.



De este modo la capital kazaja se convierte en la ciudad más al Este que habrá acogido jamás un encuentro de la fase final de la Champions League. Una gesta aún mayor si cabe considerando que el pasado curso obtuvieron su primera liga nacional y el club se fundó en 2009.

lunes, 24 de agosto de 2015

Lógica inestabilidad

Llegó, vio y triunfó.
Los últimos días de agosto compensan el final del periodo estival con el retorno del fútbol profesional en las principales ligas europeas. En realidad, el Viejo Continente jamás detuvo su actividad toda vez que las ligas nórdicas y las previas de Champions y UEL amenizaron el verano. Mientras, los más grandes estudiaban el mercado, velaban armas, intercambiaban cromos o técnicos para perfilar un nuevo curso de exigencias e ilusiones. Con el arranque este fin de semana de la Liga española y la Serie A italiana todos los clubes importantes comienzan a mostrar sus cartas, evidenciando que los cimientos no están aún sólidos, ya que queda mucho trabajo por hacer.

Basta un simple vistazo no solo a los resultados (elocuentes), si no también a como se han desarrollado los encuentros de muchos de los principales favoritos de los torneos más punteros. Mismamente en Inglaterra este curso ha dado inicio con un Chelsea mucho más irregular de lo habitual. Ayer los hombres de Mourinho lograron su primer triunfo tras cuatro partidos oficiales, tres puntos muy sufridos que alivian su marcha en la clasificación, donde con solo cuatro puntos observan desde la zona media como el Manchester City (que les goleó 3-0 hace poco) se escapa. Todo ello merced a un debut de ensueño para Pedro, que marcó y asistió, siendo vital en los Blues. Al Arsenal, que como siempre promete mucho más de lo que acaba dando, habrá que darle por bueno, regular o malo su inicio dependiendo de lo que suceda en su duelo de esta noche ante el Liverpool, que de salir airoso del Emirates podría alcanzar al City en la punta. El Manchester United no pudo con un Tim Krul inconmensurable, que arañó de Old Trafford un punto insuficiente aunque moralizante para el Newcastle.

En Francia parece que la temporada 2015/16 no será diferente a las anteriores. Lo único que cambia respecto al comienzo del curso anterior es que esta vez el PSG no se está dejando puntos ni persigue la estela de ningún otro rival. No. Esta vez la institución más poderosa, aquella cuyo equipo rebosa calidad y recursos, lidera con un pleno al que nadie puede hacer frente de momento. De hecho ayer tanto Saint Étienne como Olympique de Marsella sumaron sus primeros triunfos, mientras que Mónaco (5/9) y Olympique de Lyon (4/9, perdiendo en casa el sábado ante el Rennes) deberán esforzarse mucho si quieren mantener el ritmo de los capitalinos, que no convencen con su juego, pero se imponen por simple inercia ganadora. Por su parte el Girondins aún no conoce la victoria, siendo el Nantes el único grande histórico que acumula un buen puntaje (7/9), si bien no se espera de ellos nada especial.

Dos conjuntos de los que se esperaba un mejor comienzo son el Borussia Mönchengladbach y el PSV Eindhoven. Los germanos han perdido los dos envites disputados hasta el momento, el último ayer en casa ante el Mainz 05, desprendiendo malas sensaciones en la que supone su campaña de retorno a la máxima competición continental. Mientras el campeón neerlandés volvió a tropezar, esta vez igualando en casa del Heerenveen, viendo como Ajax y Feyenoord aprovechan para abrir una brecha con ellos de cuatro puntos después de tres fechas. Por ello el choque del próximo domingo en el Phillips Stadion supone una oportunidad para los hombres de Cocu para recortar distancias... o para ver como los de Van Bronckhorst ponen tierra de por medio.

Vencer al Benfica lleva al Arouca al liderato.
Quizá la mayor decepción del fin de semana vino de la mano de los gigantes ibéricos, especialmente en Portugal, donde Sporting y Oporto empataron mientras el Benfica cayó ante el Arouca (inesperado líder en solitario) para completar una jornada tan atípica como mala para los tres gigantes lusos. En España los resultados han sido diferentes pero no tanto las sensaciones. El Atlético ganó por la mínima a Las Palmas, sin demasiados aspavientos ni sustos. El Barça se tomó la revancha en La Catedral en un duelo en el que la pelota vivió mucho más por los aires que por el suelo. Iraizoz le detuvo un penalti a Messi, creyendo los Leones en sí mismos al irles bien la fórmula con la que obtuvieron la Supercopa. Pero un error de marca permitió a Suárez aprovechar una buena asistencia de Jordi Alba para dar al Barça los tres primeros puntos del curso, siendo también el primero de sus cuatro encuentros oficiales hasta la fecha en los que no encajan goles. Por último, el Real Madrid bombardeó al Sporting en Gijón, realizando más de una veintena de tiros pero sin fortuna ni acierto, dejando el marcador en el 0-0 inicial que se festejó en El Molinón como si de una victoria se tratase. En cierto modo, así era.

Por último llegó una Serie A bonita en su jornada inicial pero extraña a más no poder. No sé qué es más sorprendente, si la derrota de la Juve, que el Inter haya ganado o que la Sampdoria golease. Sea como fuere, el traspiés del campeón fue bastante engañoso, toda vez que fueron bastante superiores a un Udinese que tuvo que contener durante muchos minutos a la Vecchia Signora, cuyo gol parecía cuestión de tiempo. No sucedió, pero sí el tanto de Théréau para los del Friuli en la recta final, dejando estupefacta a la hincha juventina. No le fue mejor al AC Milan, que se quedó pronto con diez hombres, recibió un golazo maravilloso de Marcos Alonso de tiro libre para acabar viendo como Ilicic sentenciaba en la segunda mitad tras marcar desde los once metros. El tercero en discordia en el conteo de traspiés fue el Nápoles, que cayó ante el correoso Sassuolo por 2-1. En un giro inesperado de los acontecimientos, el Inter venció con una bella rosca de Jovetic en el descuento. Eso sí, el liderato es cosa de una Sampdoria que si hace poco encajaba 0-4 de la Vojvodina en Europa League, ayer se resarcía machacando 5-2 a un Carpi que pagó la novatada en la élite al encajar todos los goles antes del descanso, un baño que debe servirles para aprender.

La conclusión lógica es la misma para todos los clubes, sean grandes, medianos o pequeños: agosto disfraza de oficial una pretemporada que no ha concluido para los equipos ante los ajustes que deben realizar aún (algunos tardarán meses), los jugadores que  aún deben salir o llegar, los fallos por pulir, las mejoras por realizar. Conjuntos como Inter, Real Madrid, Barcelona, Chelsea o Borussia Mönchengladbach deben mejorar bastante lo mostrado hasta ahora. Porque no, no es solo cuestión de resultados, pero estos llegarán en consonancia con un juego que mejorará. Démosles tiempo, aunque ojo, que un flojo comienzo luego puede ser muy difícil de encajar con los objetivos propuestos. Es una de las geniales trampas de este juego, que exige inmediatez cuando necesita mesura. A nosotros nos toca disfrutar lo mejor del espectáculo.

jueves, 13 de agosto de 2015

La vida con Mancini

Segunda etapa en el Inter con un presente mucho más difícil
Siempre me han encantado las vacaciones en el extranjero. Para mi representan una excelente ocasión para explorar el fútbol de la zona, conocer sus clubes e hinchas, y si tengo suerte comprar un libro que hable de las mejores temporadas y grandes héroes locales. Pero venir a Italia cada año, siguiendo su fútbol desde hace décadas, implica un acercamiento a su Calcio de un modo diverso. Más aún cuando se es tifoso nerazzurro. 

Ser del Inter es jodido. Habrá quien me diga que más duro es ser de la Salernitana o del Cesena. Siendo consciente de las evidentes diferencias, lo dudo seriamente. Especialmente porque ellos no palidecen a Mancini. De hecho esto es exclusivo del Inter, siendo en realidad parte del paisaje de la entidad lombarda desde hace demasiados años. Exceptuando lo inusual del quinquenio 2005-10, ni los Scudetti ni la Champions, ni si quiera la bendición que fue tener a Mourinho dos cursos, nada ha cambiado en lo esencial. La dirección deportiva es mala, siendo dos ejemplos más que evidentes de esto: la gestión del tema Shaqiri y la retahíla de técnicos que han ido haciéndolo peor a cada temporada. 

Aunque el receso estival sirve para limpiar la casa, depurar deficiencias e ilusionar a la afición, a pocos días del comienzo de la Serie A (Hellas Verona-Roma el sábado de la semana que viene) las sensaciones no pueden ser peores. Tras los últimos siete amistosos el balance es de una victoria por seis derrotas, con sólo 3 goles a favor, incluidas sendas caídas ante el Milan (dos veces en unos pocos días, la ùltima anoche) y una goleada encajada ante el Real Madrid. Todo ello con más y mejores recursos que sus predecesores, ya que a San Siro han llegado futbolistas de la talla de Jovetic, Miranda, Kondogbia o Murillo, que sumado a los Handanovic, Icardi, Medel, Brozovic, Kovacic y compañía deberían permitir a Mancini conjuntar a un colectivo cuyo último curso fue muy decepcionante, algo que por el momento no tiene visos de mejorar a corto plazo.

Sin embargo obligación y necesidad imperan en un entorno de urgencia cuyos objetivos mínimos pasan por pelear decentemente por el Scudetto (algo que parece imposible ante la calidad en todos los estamentos de la Juventus) y regresar a Europa vía Champions. Exacto, el técnico que obtuviera tres Scudetti seguidos (y ganase la Premier con el City) no fue capaz de enderezar el barco hace unos meses cuando sustituyó a Mazzarri, finalizando en una mediocre octava posición, lejos de los tres primeros lugares e incluso de la Europa League, una vergüenza inadmisible en un club de tal envergadura.

El escenario pues se presenta como una difícil reválida para Mancini, ya que esta vez tendrá que formar él un equipo sin una ventaja económica y deportiva abismal respecto a sus competidores, siendo la clave de sus anteriores éxitos la que también explica la pobreza de su calidad como entrenador de primer nivel.